NOVENA Medalla Milagrosa - 5 - FIESTA DE CRISTO REY



DIA QUINTO: “OFRECERNOS A DIOS” 


Oración inicial: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

      Sabemos muy bien que Jesús es el mejor maestro para llevarnos a Dios. No sólo nos lo enseña, lo vive. Nos dijo: “el que pierde su vida por mí, se salva”.
      Qué bien lo hizo él. Lo vemos en la Cruz, y antes nos lo enseñó en la Eucaristía: “Tomó el pan y lo ofreció a su Padre diciendo: “Coman todos de él..”
     Recordemos a la Virgen en la Anunciación. Su respuesta al ángel fue:
“cúmplase en mí según tu palabra”. Toda la vida de María fue para Dios y siempre haciendo su voluntad.

Santa Catalina también nos cuenta que vio a la Virgen “ofreciendo”: 

“El 27 de Noviembre vi a la Virgen, que estaba de pie, vestida de blanco, el rostro tan bello que me sería imposible decir su belleza…Los pies apoyados sobre una esfera, es decir, la mitad de una esfera, o al menos a mí me pareció la mitad. Las manos elevadas a la altura del estómago de una manera muy natural, sosteniendo en ellas una esfera que representaba al mundo entero… y a cada alma en particular. Su rostro era bellísimo, no podría describirlo”.     

              Hoy, en esta Novena, es un muy buen día para que pensemos que Dios necesita de nosotros para que le ofrezcamos nuestra vida, para que nos pongamos al servicio de su Reino de amor, su Voluntad de hacer para todos y con todos sus hijos, un mundo mejor... ¿Qué podemos ofrecer en nuestra propia familia, en nuestra comunidad…?

¿Y qué mejor "ofrenda" en este "DÍA DEL SEÑOR" que participar en la MISA DE LA COMUNIDAD, o si no podemos hacerlo, UNIRNOS ESPIRITUALMENTE A ELLA en nuestra casa?

    Estamos en el último domingo del año litúrgico, Jesucristo Rey del Universo. Es hora de hacer balance de nuestro curso vital. Por si hay que rectificar. 
   En el evangelio de hoy, Mateo nos da los “criterios de evaluación para el examen final”. “Conmigo lo hicieron”… A los judíos les preocupaban mucho las postrimerías, el final de los tiempos. A nosotros nos debe preocupar más el día a día de nuestro ser cristiano. Tenemos toda la vida para ir aprendiendo las respuestas correctas. “Tampoco lo hicieron conmigo”... 
    Cuántos horizontes se abren si pensamos en las consecuencias del no hacer, del bien que dejo de hacer. 



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